Aparezco en el interior de la catedral de León, donde alguien ha instalado una copia a escala de la misma, de varios metros de altura y hecha de madera de ocumen. Preciosa, pero hay algunas personas en el exterior protestando de su presencia.
Mientras, fuera también hay un montón de japoneses jugando a un extraño juego: a distancia, lanzan dados de forma que caigan sobre una mesa de billar. Ni idea de como funciona el asunto, pero tiene que estar genial.
En un descanso, me dispongo a examinar la mesa. A parte de los normales, encuentro unos dados diminutos, de 1mm. de largo, pero que convenientemente sumergidos en agua, la absorben y crecen hasta alcanzar el tamaño de un puño.
Y hasta ahí puedo leer.


Pero tu lo entiendes? O es un sinsentido?
Yo soy un mero espectador también. Pero es que tengo material como para cienes y cienes de teleseries.
creo q voy a seguir tu blog y ver como continua . vas a dejar trabajo y vida? vale , pero sin grandes expectativas. suerte y a pasarlo bien