La última vez que hablé del viaje, estaba saliendo hacia Madrid. Como primer destino no era mala idea: allí tengo un montón de amigos y dormir me saldría gratis por unos días.
Madrid es una ciudad que tengo más que pateada; después de 4 años viviendo allí, estar unos cuantos días fué como volver a casa y ver de nuevo a todos mis amigos. Juntar eso con el hecho de que no tengo que levantarme a trabajar al día siguiente, da como resultado varios días seguidos de fiesta, algunos de ellos viendo el sol mañanero.
Realmente no tengo nada diferente que reseñar del lugar. Creo que lo único nuevo que hice fué ver el templo de Debod por dentro (salía gratis). Es pequeñito, pero vale para darle una pizca de Egipto a la jornada; recomendable también por las vistas que hay a su alrededor y una increible luz en las puestas de sol.
También me costó dejar Madrid! Con esa gente y esas cañas… pero un poquito menos que León. Si el problema antes era lanzarse a algo nuevo, ahora era dejar atrás el último sitio donde podía estar más o menos cómodo.
Pero ahora ya tenía la lección un poco aprendida y me cogí un autobús nocturno hacia Granada. Por fin estaba solo en la carretera y podría ver como es pasar los días con lo que cabe en 10 kilos de equipaje y mucho tiempo que perder.
Actualización: gracias a WitchBandit que muy amáblemente me ha ayudado con el nombre de la cúpula que adorna este post. Se trata de la Cúpula de Santa Teresa y San José (Padres Carmelitas Descalzados)



[...] el caso que nos ocupa, coger mis cosas y un autobus con rumbo a Madrid. window.fbAsyncInit = function() { FB.init({appId: "", status: true, cookie: true, xfbml: true}); [...]
[...] Fue al salir de Madrid, el último lugar de mi viaje donde tenía amigos, cuando empecé a darme cuenta del problema real que supondría el viaje por delante: pasar mucho tiempo solo. [...]